Un llamamiento a las armas, con fines educativos
En un sermón de julio publicado en internet, un predicador de Melbourne pidió a sus seguidores que no tomaran a judíos y cristianos como amigos y habló del deber de tomar las armas contra los enemigos de Alá. Diez meses después de la masacre de Bondi, el vídeo ha reavivado en Australia el debate sobre los predicadores del odio. Su defensa: solo estaba leyendo un libro.
Amigos, pero no esos
Se hace llamar Abu Ahmad y es un predicador joven y cada vez más popular, según The Sydney Morning Herald, que dio a conocer el sermón el 28 de septiembre. Enseña en el Centro Islámico Al Bayyinah, abierto en Springvale en 2024. A mediados de julio, pidió a los fieles que no tomaran «a los judíos y a los cristianos como amigos», casi palabra por palabra el versículo 5:51 del Corán. La devoción a Alá, prosiguió, también exige una enemistad declarada hacia Sus enemigos, ya que la oposición del corazón no basta:
«Se trata de declarar la oposición: de hecho, de tomar las armas contra sus enemigos».— Abu Ahmad, sermón publicado por el Centro Islámico Al Bayyinah, julio de 2026
Entre los enemigos del islam, enumeró a los ateos, los judíos, los cristianos, los modernistas, los sionistas y los comunistas, que supuestamente quieren convertir a los musulmanes en «el asno del pueblo elegido». En otro sermón, según el Daily Mail, explicó que vivir en Occidente está «prohibido», porque el riesgo de perder el islam es demasiado alto. Predica en Springvale.
La rama de Bankstown
Al Bayyinah cuenta con el respaldo de Wissam Haddad, un predicador de Sídney al que un tribunal consideró culpable de infringir la ley contra la discriminación racial con sermones antisemitas. Haddad animó a sus «hermanos de Melbourne» a asistir a sus oraciones semanales, y Abu Ahmad habría predicado contra el Occidente «infiel» en la sala de oración de Haddad en Bankstown a principios de 2025. En 2025, la ABC describió Al Bayyinah como parte de una red afín al Estado Islámico reactivada por Haddad. En diciembre de 2025, un atentado contra una celebración de Janucá en la playa de Bondi causó 15 muertos. Uno de los dos presuntos tiradores frecuentaba, al parecer, la sala de Bankstown, cerrada en enero. Haddad niega cualquier implicación, y el Herald subraya que nada indica que Abu Ahmad esté siendo investigado ni que apoye al Estado Islámico.
Libertad de expresión para todos los púlpitos
Tras lo de Bondi, el Gobierno quiso prohibir los grupos de odio y tipificar como delito la promoción del odio. En enero, a falta de votos, mantuvo las prohibiciones y renunció al delito de odio: los Nacionales temían por la libertad de expresión de los conservadores; los Verdes, por las críticas a la guerra de Israel en Gaza. Hizb ut-Tahrir fue prohibido en marzo. Sin embargo, el sermón de Melbourne es «más radical que cualquier cosa que haya dicho Hizb ut-Tahrir», afirma Josh Roose, que estudia el extremismo en la Universidad Deakin. El predicador, añade, siempre podría alegar que su llamamiento a las armas era una forma de hablar.
Doce años, en teoría
Lo que sobrevivió no es poca cosa: un líder religioso que incite a la violencia contra un grupo se expone ahora a hasta 12 años de prisión. Pauline Hanson, de One Nation, reclama competencias para cerrar mezquitas «extremistas», algo que ninguna ley federal contempla, y pregunta si los contribuyentes financian a estos grupos. El Ministerio del Interior asegura que Al Bayyinah no ha recibido ninguna subvención. El partido Family First pide a la policía federal que investigue, y Allegra Spender, la diputada independiente cuya circunscripción incluye Bondi, quiere endurecer las leyes contra el discurso de odio.
Solo una lectura
Según el sitio Matzav, Abu Ahmad afirma que el vídeo se extrajo de una clase en la que leía y explicaba un texto académico sobre al-wala' wal-bara', la lealtad a los musulmanes y el rechazo de los no creyentes. Esa enseñanza, sostiene, no permite hacer daño a los no musulmanes pacíficos. El Consejo Nacional de Imanes de Australia, que representa a más de 400 imanes, condenó «inequívocamente» cualquier llamamiento a tomar las armas contra civiles, al tiempo que rechazó cualquier culpabilización colectiva de los musulmanes.
La ley de enero considera autoridad religiosa a cualquiera que «imparta instrucción religiosa». La defensa del predicador: estaba impartiendo instrucción religiosa.

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