Erratas clericales

Citas impactantes de clérigos islámicos

Una errata es un desliz inofensivo: una letra de más, una fecha equivocada, una coma fuera de lugar. Las erratas aquí reunidas son de otra índole. Proceden de imanes, muftíes, ayatolás y predicadores, y llaman a matar a los apóstatas, lapidar a las adúlteras, vender a los cautivos y asesinar a los judíos.

No se trata de voces marginales. Junto a unos cuantos predicadores de barrio figuran dos grandes muftíes de Arabia Saudí, un gran muftí de Jerusalén, el gran imán de al-Azhar, el imán de la Gran Mezquita de La Meca, el jefe de la autoridad religiosa del Estado turco y dos líderes supremos de Irán. Cada cita va acompañada de su fuente. Basta con comprobar las fuentes: para eso están.

No apuntamos a los creyentes, que a menudo son las primeras víctimas de estos sermones. Apuntamos a los hombres que hablan en nombre de Dios desde un púlpito, un ministerio o un estudio de televisión. La mayoría de ellos no lee mal sus escrituras: las cita sura y versículo en mano. Las erratas suelen corregirse. Estas reciben aplausos. Sus críticos tienen la palabra en «Sentencias imperdonables».

  1. ¿Quién ha hecho trizas el honor en mi país? ¿Quién hace bailar a las hijas de mi país? ¿Quién les pide que vayan más ligeras de ropa? ¿A quién debo pedir cuentas por este pecado?
    Tariq Jameel Predicador del Tablighi Jamaat (Pakistán) · Oración durante el teletón del primer ministro contra la covid-19, 23 de abril de 2020 Fuente
  2. Muchas mujeres que no visten con recato […] descarrían a los jóvenes, corrompen su castidad y propagan el adulterio en la sociedad, lo que (en consecuencia) aumenta los terremotos.
    Kazem Sedighi Imán interino de la oración del viernes de Teherán (Irán) · Sermón del viernes, abril de 2010 Fuente
  3. Ellas [las mujeres maquilladas y descubiertas] nunca hicieron nada bueno, esas no. No saben ser útiles, ni en lo social, ni en lo político, ni en lo profesional. Y esto es así porque, al descubrirse, distraen a los hombres y los perturban. Incluso distraen y perturban a otras mujeres. […] Si no le gusta la vestimenta islámica, no está obligada a llevarla, porque la vestimenta islámica es para las jóvenes buenas y decentes.
    Ruhollah Khomeini Líder de la Revolución islámica (Irán) · Entrevista con Oriana Fallaci, Qom, septiembre de 1979 Fuente
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