En Daraa, exyihadistas asedian a yihadistas
Tres agentes de las fuerzas de seguridad sirias murieron el 17 de septiembre en Daraa, cuna del levantamiento de 2011, durante una operación contra una célula del Estado Islámico. Las fuerzas que persiguen a los yihadistas responden ante un presidente que en su día dirigió la rama siria de Al Qaeda y por cuya cabeza Estados Unidos ofrecía 10 millones de dólares. La guerra de Siria contra el terrorismo tiene un currículum insólito.
Asedio en Al Sanamain
El jueves 17 de septiembre, las Fuerzas de Seguridad Interior sirias acudieron a detener a un hombre buscado en Al Sanamain, en la zona rural de Daraa. Su grupo armado abrió fuego: tres agentes murieron y varios resultaron heridos. Se impuso un toque de queda, se acordonó la localidad y se dio al grupo un plazo para rendirse, que ignoró. Las fuerzas asaltaron entonces el lugar donde se atrincheraban sus miembros y confirmaron que el grupo estaba vinculado al Estado Islámico. Desde la caída de Bashar al Asad en diciembre de 2024, la organización ha llamado a sus combatientes a alzarse en armas contra las nuevas autoridades. Sus células se concentran en el norte, el noreste y el desierto, pero mantiene presencia en el sur: en 2022, uno de sus autoproclamados califas, Abu al Hasan al Hashimi al Qurashi, murió en combates en Daraa.
El converso
Las fuerzas que asedian al Estado Islámico responden ante un presidente poco común. Ahmed al Sharaa dirigió en su día la rama siria de Al Qaeda, se negó en 2013 a fusionarla con el Estado Islámico y durante mucho tiempo Estados Unidos ofreció 10 millones de dólares por su cabeza. En noviembre de 2025 fue recibido en la Casa Blanca, y Siria se convirtió en el 90.º miembro de la Coalición Global contra el Estado Islámico, aunque Damasco precisó que se sumaba a la coalición política, no a la operación militar.
«Su asombrosa transformación de líder militante a estadista mundial».— Michael Hanna, International Crisis Group, noviembre de 2025
Para el Estado Islámico, que tacha de apóstatas a los nuevos gobernantes, la batalla de Daraa es una disputa familiar yihadista que acabó mal. Para Washington, es antiterrorismo. Para los tres agentes muertos el jueves, era simplemente una patrulla.
Menos atentados, otras víctimas
Hay resultados: el Mando Central de Estados Unidos contabilizó 311 ataques del Estado Islámico en Siria en los diez primeros meses de 2025, frente a 878 en 2024. Proteger a las minorías ha resultado más difícil. En marzo de 2025, la violencia en la costa mató al menos a 1.426 alauitas, en su mayoría civiles, según la propia investigación del Gobierno, y los investigadores de la ONU concluyeron que probablemente se cometieron crímenes de guerra tanto por parte de fuerzas del Gobierno interino como de combatientes leales al antiguo régimen. En julio, los enfrentamientos en Sueida entre combatientes drusos, tribus beduinas y fuerzas gubernamentales dejaron más de 1.200 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
«La magnitud y la brutalidad de la violencia documentada en nuestro informe son profundamente inquietantes».— Paulo Sérgio Pinheiro, presidente de la Comisión de Investigación de la ONU sobre Siria, agosto de 2025
Siria ha cambiado a un dictador que tachaba de terroristas a sus opositores por un exyihadista que realmente los combate. Sus alauitas y drusos se conformarían con un Estado que también los proteja.
