Yihad y establecimiento de un califato global

Del califato a las torres eléctricas: la yihad venida a menos del Estado Islámico

En 2014, el Estado Islámico proclamó un califato desde Mosul. El 18 de septiembre de 2026, presuntos milicianos del grupo volaron una torre eléctrica en el desierto occidental de Irak, y las fuerzas de seguridad llegaron al lugar ocho horas después. Doce días más tarde, Washington puso fin formalmente a la misión que, según afirma, derrotó al Estado Islámico en Irak.

Una yihad venida a menos

En 2014, el Estado Islámico se apoderó de casi un tercio de Irak y proclamó su califato. Doce años después, su ambición cabe en una torre eléctrica. A las 21.00 del viernes 18 de septiembre, varios milicianos colocaron explosivos en una torre de transmisión de la línea Baiji-Haditha, en un rincón remoto del desierto de Anbar, y la dejaron fuera de servicio. Ese mismo día, las fuerzas de seguridad interceptaron a otro grupo antes de que alcanzara una segunda torre del mismo corredor; tras un intercambio de disparos, los atacantes se esfumaron en el desierto. Las fuerzas de seguridad llegaron a la torre dañada a las 5.00, ocho horas después de la explosión, y el sábado iniciaron un rastreo del desierto entre Baiji y Haditha. Un movimiento que siempre prefirió las tinieblas a la luz ha encontrado una forma literal de imponerlas.

Por qué las torres eléctricas

La elección no es nueva. En 2018, la línea entre Kirkuk y Diyala fue atacada ocho veces en dos meses. En 2021, 27 torres fueron saboteadas en una sola semana en Nínive, Kirkuk y Saladino, y los ataques contra la red eléctrica contribuyeron a apagones que dejaron sin luz a millones de personas en plena ola de calor. La explicación del Pentágono sigue vigente: para el Estado Islámico, las infraestructuras son un objetivo fácil, que exige pocos hombres y pocos explosivos, y cuyos cortes atraen la atención y socavan al Gobierno. En un país donde los apagones crónicos ya agotan la paciencia de una población que vive sobre algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo, cada torre derribada es un mensaje: seguimos aquí.

Quienes pagan el precio son los habitantes de Anbar y Saladino, en su inmensa mayoría musulmanes suníes, en cuyo nombre el califato decía combatir.

Misión cumplida, otra vez

Irak declaró la victoria sobre el Estado Islámico en diciembre de 2017. El 30 de septiembre de 2026, doce días después del atentado de Anbar, Estados Unidos volvió a proclamarla: con la salida de las últimas tropas de la coalición de Erbil, Washington puso fin formalmente a la Operación Resolución Inherente.

«La exitosa conclusión de la misión militar que derrotó al Estado Islámico en Irak».— Sean Parnell, portavoz del Pentágono, 30 de septiembre de 2026

El primer ministro, Ali al Zaidi, celebró el inicio de una nueva etapa centrada en la soberanía iraquí, y el Gobierno confía en que la retirada prive a las milicias respaldadas por Irán de su excusa favorita para conservar las armas. Las fuerzas iraquíes encabezan ahora la lucha contra las células restantes, con un apoyo estadounidense reducido a la inteligencia y la formación, en un desierto lo bastante grande para esconderlas y lo bastante extenso para tender líneas eléctricas a lo largo de él.

Derrotado en 2017, derrotado de nuevo en 2026: el Estado Islámico es quizá la organización más veces derrotada del planeta. Y sigue sabiendo dónde están las torres eléctricas.

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