El otro juramento de lealtad
En menos de dos semanas, cuatro aspirantes a soldados del Estado Islámico pasaron por comisarías y tribunales estadounidenses: un alumno de Florida con sustancias explosivas en su dormitorio, un adolescente de Minnesota acusado de planear un tiroteo en el Mall of America, un californiano que se declaró culpable de intentar armar al grupo y un preso que apuñaló a dos guardias en su nombre. El califato perdió su último pedazo de territorio en 2019. Su oficina de reclutamiento en Estados Unidos nunca cerró, y acepta candidatos desde los 15 años.
Química extraescolar
El 23 de octubre, la oficina del sheriff local y el FBI se presentaron en una vivienda familiar cerca de Gainesville, Florida. Un alumno de 15 años del instituto Buchholz había hablado en internet con miembros y simpatizantes del Estado Islámico sobre cómo fabricar drones y explosivos para atacar a personas en «un lugar cerrado aún por determinar». Sus padres permitieron a los investigadores registrar su teléfono, que contenía instrucciones para fabricar bombas y compuestos químicos, además de propaganda del EI.
Tres días después, su madre señaló a los investigadores dos frascos en su dormitorio. El chico dijo que contenían sustancias para fabricar TATP, el explosivo inestable de los atentados de París y Bruselas, apodado «la madre de Satán». Una vez que los artificieros aseguraron la casa, fue acusado de fabricar o intentar fabricar un artefacto destructivo. El distrito escolar, que lo ha dado de baja, afirma que nada indica que el instituto fuera el objetivo. Ni, en ese momento, ningún otro lugar.
Somalia se salía del presupuesto
En Minnesota, el joven de 18 años acusado de planear un tiroteo en el Mall of America (véase nuestro artículo) seguirá entre rejas: el 19 de octubre, un juez magistrado federal lo consideró un peligro para la comunidad y con riesgo de fuga, y remitió su caso a un gran jurado. Se enfrenta a hasta 15 años de prisión.
Según el agente del FBI que testificó, el adolescente quería primero combatir en Somalia, y luego se conformó con un objetivo más cercano al no poder costearse el viaje. Esperaba matar a entre 30 y 60 infieles, eligió el 24 de octubre, día de una celebración de las artes hmong, y escogió el centro comercial porque creía que pertenecía a judíos. En varias ocasiones, el informante le dijo que podía echarse atrás. Él respondió que estaba «comprometido al 100 %».
«Esto no eran solo palabras, era acción».— Benjamin Bejar, fiscal federal, vista sobre la prisión preventiva, Mineápolis, 19 de octubre de 2026
Sus defensores públicos señalan que tenía 16 años cuando el informante pagado empezó a hablar con él, y que no tenía antecedentes ni experiencia con armas de fuego. Los críticos sostienen que este tipo de operaciones encubiertas puede equivaler a una incitación al delito. En esta, el FBI puso el informante, el lugar y el fusil, inutilizado de antemano. El deseo de matar infieles, según su agente, era solo suyo.
Bum, emoji incluido
En California, Ammaad Akhtar, ciudadano estadounidense de 34 años residente en Stockton, se declaró culpable el 30 de octubre de intentar proporcionar apoyo material al EI. De febrero a junio de 2025 chateó en internet con un agente encubierto al que tomaba por yihadista, dijo que quería morir combatiendo a los infieles y envió dinero en varias ocasiones. Cuando le dijeron que el grupo había comprado armas con él, prometió enviar más ese mismo día.
«Que Alá destruya a nuestros enemigos».— Ammaad Akhtar, a un agente encubierto al que tomaba por miembro del EI, abril de 2025
Según la denuncia penal, recogida por el Jerusalem Post, tomó por soldado israelí a un hombre al que había visto los sábados en una sinagoga, lo siguió para averiguar dónde vivía y pensó en matarlo en un lugar donde pareciera un ataque al azar. El FBI no encontró nada que indicara que aquel hombre fuera soldado. Su único delito conocido era ir a la sinagoga los sábados. Akhtar también pidió ayuda para «hacer un bum» en un evento concurrido, con un emoji de explosión. El 23 de junio de 2025, entregó a un agente encubierto ropa, unos prismáticos, 400 dólares en efectivo, dos armas cargadas y seis cargadores, y luego juró lealtad al EI. Detenido al día siguiente, se enfrenta a hasta 20 años de prisión; la sentencia está prevista para el 26 de febrero de 2027.
Cuarenta años, más cincuenta
Abdulrahman El Bahnasawy, un canadiense de 28 años, fue detenido en mayo de 2016 tras llegar a la zona de Nueva York para preparar atentados con bombas y tiroteos en lugares concurridos durante el Ramadán, un complot en el que se había infiltrado un agente encubierto del FBI. Cumplía por ello 40 años de condena cuando, en diciembre de 2020, en la penitenciaría federal de Allenwood, en Pensilvania, apuñaló a un guardia en la cabeza y la cara con una hoja cortada de su escritorio de acero, y después hirió en la mano a una funcionaria que acudió en su ayuda. El primer guardia perdió el ojo derecho.
«Esto es un atentado terrorista por el Estado Islámico».— Nota hallada en el calcetín de Abdulrahman El Bahnasawy, USP Allenwood, diciembre de 2020
En el interior de la puerta de su taquilla había pegado con cinta un juramento de lealtad al EI. El 19 de octubre fue condenado a otros 50 años, que cumplirá tras los 40 primeros. Semejantes ataques, declaró el FBI, «no pueden ser tolerados por nuestra sociedad», una sociedad que él abandonó en 2016.
Cada mañana, los alumnos estadounidenses juran lealtad a la bandera. Los reclutas del Estado Islámico en Estados Unidos también prestan su juramento, y suele ser el FBI quien lo toma por escrito.

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