Pakistán: honor entre herederos
En octubre, una niña de 13 años murió de siete disparos a manos de su primo por salir sin velo, una mujer divorciada fue apuñalada en el corral del ganado de su familia y una pareja que se había casado por voluntad propia fue tiroteada en un autobús. La policía trató los tres casos como asesinatos en nombre del honor, un delito que la ley pakistaní castiga desde 2016 con, como mínimo, cadena perpetua.
Siete balas por una cabeza descubierta
El 15 de octubre, hacia las cuatro de la tarde, una niña de 13 años caminaba unos pasos por delante de sus padres hacia una tienda de comestibles en un concurrido mercado de Mianwali, en el Punyab. Su primo, de 16 años, se le plantó delante, se burló de ella por salir sin velo y después le disparó siete veces con una pistola del calibre .30, según la denuncia presentada por su padre. La niña murió a causa de las heridas. El padre afirma que el chico, su sobrino y vecino de al lado, le había prohibido a menudo salir de casa con la cabeza descubierta y que ella se negaba a obedecer. La policía detuvo al primo en menos de 24 horas y lo acusó de asesinato y de asesinato en nombre del honor.
El padre contó a BBC Urdu que quería que su hija estudiara, pero que la sacó del colegio en quinto curso por la presión de sus parientes. El chico, según él, no dejaba de crear problemas por el velo y el burka en su propia familia, para desesperación de sus cuatro hermanas. Él mismo sigue en el colegio, en noveno curso.
Llamada al corral
En Vehari, también en el Punyab, Saba Bibi, de 21 años y divorciada desde hacía un año, vivía con sus padres, que sospechaban que mantenía una relación con un hombre. Una noche de la segunda semana de octubre, su padre la llamó al corral del ganado, detrás de la casa, donde la esperaban varios parientes, y su cuñado la apuñaló varias veces, según la policía. Murió de camino al hospital o mientras recibía tratamiento, según las versiones.
«Matad hoy a esta desvergonzada. Ha convertido nuestro honor en un funeral».— Palabras atribuidas a sus agresores en la denuncia policial, Vehari, octubre de 2026
Sus herederos legales no querían que se registrara ninguna causa, según la policía, así que fue su tío materno quien presentó la denuncia. En ella se señala a su padre, a dos tíos paternos, a un primo y al cuñado, además de a dos hombres sin identificar.
Talaq, iddat, nikah, escopeta
Sidra Samejo, madre de cuatro hijos, lo hizo todo conforme a las normas. Su primer marido, que según ella la maltrataba, se divorció de ella en septiembre de 2024 pronunciando el triple talaq ante testigos. Ella respetó el periodo de espera, se resistió a los parientes que querían casarla con otro hombre y, el 25 de abril de 2026, se casó con el hombre que había elegido, Deedar. El 28 de septiembre firmó una declaración jurada en la que afirmaba que el matrimonio era voluntario y que temía las amenazas de sus parientes, entre ellos su exmarido. El 22 de octubre, Sidra Samejo y Deedar Sheikh murieron tiroteados en un autocar de pasajeros en la Carretera Nacional, cerca de Sukkur, en Sindh, cuando se dirigían a Karachi. La policía detuvo a dos sospechosos que llevaban una escopeta de repetición y calificó los asesinatos de crímenes cometidos en nombre del honor.
La familia perdona a la familia
Desde 1990, el código penal de Pakistán trata el asesinato mediante las disposiciones de Qisas y Diyat, introducidas para adecuar la ley al Corán y a la Sunna. Permiten a los herederos legales de la víctima perdonar al asesino o aceptar el precio de la sangre en cualquier fase del juicio. En un crimen de honor, esos herederos suelen ser parientes del propio asesino. Una reforma de 2016 debía cerrar este resquicio: los herederos ya no pueden poner fin al caso con su perdón y el asesino sigue enfrentándose a la cadena perpetua, siempre que el tribunal admita que el honor fue el móvil. De lo contrario, el caso se juzga como un asesinato ordinario, abierto a un acuerdo.
El balance no deja de crecer. La HRCP, la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, contabilizó al menos 405 mujeres asesinadas en nombre del honor en 2024 y 470 en 2025. El ministro pakistaní de Derechos Humanos declaró ante la Asamblea Nacional que 1553 mujeres habían sido asesinadas en nombre del honor entre 2021 y 2024. En el primer semestre de 2025, la Sustainable Social Development Organisation contabilizó 372 casos registrados y ni una sola condena.
En Pakistán, la familia que puede perdonar al asesino suele ser la misma que decidió que ella debía morir.

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