Yihad y establecimiento de un califato global

Los imanes de Aulnay no se limitaban a citar el Corán: hacían una selección

Una sala de oración de Aulnay-sous-Bois, al norte de París, recibió una orden de cierre de seis meses, y la asociación que la gestionaba ha sido disuelta desde entonces. Sus predicadores justificaron el asesinato de un hombre que quemaba ejemplares del Corán, arremetieron contra judíos y no creyentes y situaron a los chiíes por debajo de los cerdos y los perros. El abogado de la mezquita insinúa que Francia castiga ahora citar el Corán. El tribunal no opina lo mismo.

La mezquita del ISIS, segunda temporada

La historia empieza en la localidad vecina de Sevran, donde en 2016 se tapió una sala de oración clandestina apodada, para que no hubiera dudas, la «mezquita del ISIS»: una docena de sus fieles se habían marchado a Irak y Siria, y se cree que muchos han desaparecido o han muerto, algunos en atentados suicidas. En el juicio contra la red, celebrado en 2020, uno de sus antiguos dirigentes solo admitió que allí se había predicado el odio a los chiíes. Algunos asiduos se trasladaron entonces a una modesta sala de oración en Aulnay-sous-Bois, encajada entre un hammam y una iglesia evangélica. Diez años después, reúne a unos 300 fieles, como en su día Sevran. El proselitismo, señala Le Figaro, no ha sido precisamente un éxito arrollador.

En 2020, la asociación que la gestionaba contrató a dos imanes, activos en internet y abiertamente salafistas. Uno de ellos no tardó en explicar en YouTube que los musulmanes no están hechos para vivir entre los kuffar, los infieles. Una postura audaz para alguien que predica entre un hammam y una iglesia.

Todos acaban en la lista

La orden de cierre firmada por el prefecto el 27 de julio parece un catálogo. En enero de 2025, uno de los imanes justificó el asesinato del hombre que había quemado ejemplares del Corán en Suecia, abatido a tiros mientras emitía en directo en TikTok.

«Ningún desafío al Corán queda impune».— Uno de los imanes de Aulnay, en un vídeo citado por la prefectura

El resto del repertorio, según la prefectura: exaltación del martirio y llamamientos a vengarse de Israel, justificación de los atentados del 7 de octubre, no creyentes descritos como animales condenados al infierno, judíos señalados en varios sermones difundidos en YouTube y chiíes situados por debajo de los cerdos y los perros en la escala de pureza, fiel a la tradición de Sevran. La mezquita acogió además en dos ocasiones a un predicador salafista kuwaití, al que desde entonces se le ha prohibido la entrada en Francia, que instó a matar, en la propia Aulnay, a los musulmanes que se apartan de la creencia auténtica. Un conferenciante invitado aconsejó a los creyentes, en un vídeo publicado en X, pegar a sus hijos de 11 años o más que no recen. Entre los asiduos había condenados por terrorismo. Judíos, chiíes, no creyentes, musulmanes poco practicantes, quemadores del Corán, niños que se saltan la oración: en Aulnay, todo el mundo acabó entrando en la lista.

El contexto, aparte

El abogado de la mezquita, Rafik Chekkat, denunció un grave atentado contra la libertad religiosa, la libertad de expresión, el derecho de propiedad y, con audacia, la laicidad, basado en pruebas vagas y en lecturas erróneas del Corán.

«¿Puede un imán seguir citando el Corán en la mezquita donde predica?».— Rafik Chekkat, abogado de la mezquita, citado por ThePrint

El prefecto, Julien Charles, calificó la idea de ridícula: los imanes, sostuvo, escogían los pasajes más virulentos y los servían sin ningún contexto religioso ni histórico. Una defensa del libro sagrado que encierra una pequeña confesión: tiene pasajes virulentos donde escoger. El 7 de agosto, el tribunal administrativo de Montreuil avaló el cierre al no apreciar una vulneración grave y manifiestamente ilegal de la libertad de culto o de expresión, y subrayó que no prohíbe a nadie citar el Corán. Tampoco le convencieron las medidas correctoras de la asociación: los dos imanes responsables del 90 % de las acusaciones habían sido apartados el 3 de julio, justo después de la carta del prefecto que anunciaba el cierre. Sin embargo, a uno de ellos ya le habían congelado los bienes por incitación al terrorismo en junio de 2025, sin que la asociación reaccionara. Una conversión a la moderación con una fecha notablemente precisa.

De vuelta a 1940

En internet, los críticos del cierre recurrieron a la historia: igual que en 1940, escribió uno, los musulmanes habían sustituido a los judíos, con un prefecto bajo control sionista. Una comparación atrevida para defender una mezquita cuyos sermones habían señalado a los judíos. Otro mensaje logró meter sionismo, masonería y nazismo en una sola frase. El prefecto presentó una denuncia y la primera cuenta fue suspendida.

Disuelta y recurrida

El 16 de septiembre, a petición del ministro del Interior, Laurent Nuñez, el Consejo de Ministros disolvió la asociación, cuyos bienes estaban congelados desde julio. Su abogado, que dice entender que el juez de Montreuil no quisiera contradecir al prefecto, confía en que el Consejo de Estado, la máxima instancia administrativa de Francia, sea «un poco más jurídico y un poco menos político». Un reproche curioso contra una resolución que citaba ampliamente a los predicadores. Con la campaña de las presidenciales de 2027 ya en marcha, el Gobierno, que en mayo prohibió también el encuentro anual de los Musulmanes de Occidente en Nantes, es acusado de islamofobia por la izquierda y de laxitud por la derecha. Azzedine Gaci, rector de la mezquita de Villeurbanne, advierte de que las etiquetas desconectadas de la realidad sobre el terreno pueden instaurar un clima perjudicial.

«Una lógica permanente de sospecha, vigilancia y presión».— Azzedine Gaci, en TSA (traducido)

Su remedio: juzgar cada mezquita en función de hechos documentados. En Aulnay, el prefecto hizo exactamente eso, vídeo a vídeo. Francia no cerró una mezquita por citar el Corán. La cerró por lo que sus predicadores decidieron hacer con él.

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