Pena de muerte

¿No bastaba con una década entre rejas? La Fiscalía saudí pide, según ALQST, la pena de muerte para el predicador al-Tarifi

La organización saudí de derechos humanos ALQST afirma que la Fiscalía ha solicitado la ejecución del estudioso del hadiz Abdul Aziz al-Tarifi, encarcelado desde 2016 y recluido actualmente en régimen de aislamiento.

Abdul Aziz al-Tarifi [X]
Abdul Aziz al-Tarifi [X]

Más de diez años de detención no parecen haber bastado a la Fiscalía saudí. Según la organización saudí de derechos humanos ALQST, los fiscales han solicitado la pena de muerte para Abdul Aziz al-Tarifi, conocido predicador y estudioso del hadiz que lleva más de una década bajo custodia.

ALQST expresó el miércoles su alarma por el caso. Según informó, el clérigo, de 50 años, sigue encerrado en la prisión de al-Ha’ir, en Riad, donde permanece en régimen de aislamiento, presumiblemente para ahorrarle la molestia de tener que soportar a otras personas.

La organización se cuidó de precisar los límites de lo que sabe. Señaló que no dispone de información suficiente sobre las últimas vistas judiciales y que no puede confirmar si la Fiscalía sigue reclamando su ejecución.

Las autoridades saudíes, nunca propensas a precipitarse en materia de transparencia, no han confirmado ni desmentido la versión de ALQST sobre la petición de la Fiscalía.

Un tuit de más

Al-Tarifi fue detenido en abril de 2016. Según ALQST, su arresto se produjo después de que publicara en las redes sociales críticas contra Al-Arabiya, la cadena de televisión de propiedad saudí, así como contra algunas políticas del Gobierno. Su detención resultó ser apenas el preludio: le siguió una campaña de represión más amplia que arrastró a numerosas figuras religiosas del reino.

La organización presentó su caso como parte de una preocupación más general por el uso de la pena capital en Arabia Saudí y por el procesamiento de clérigos y críticos del Gobierno.

Un patrón conocido

ALQST recordó el caso del periodista saudí Turki al-Jasser, cuya ejecución anunciaron las autoridades tras años de detención. Según las autoridades, al-Jasser había sido declarado culpable de delitos como traición, espionaje y financiación del terrorismo. Las organizaciones de derechos humanos, por su parte, denunciaron el secretismo que rodeó el caso y vincularon su procesamiento con su labor periodística y su actividad en internet.

La organización también llamó la atención sobre los procesos en curso contra dos destacadas figuras religiosas, Salman al-Awda y Hassan Farhan al-Maliki, para quienes, según afirmó, la Fiscalía ha pedido la pena de muerte.

Y la lista no termina ahí. Según ALQST, la Fiscalía también reclamó en el pasado la pena capital para los predicadores Awad al-Qarni y Ali al-Omari.

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