Persecución de comunidades minoritariasProhibición de la libertad de pensamiento y de expresiónProhibición de la blasfemiaPena de muerte

Pakistán: corredor de la muerte, edición WhatsApp

Diez días después de que el Tribunal Supremo de Pakistán confirmara la condena a muerte de un cristiano por un blog, un tribunal de Lahore envió a otros cuatro hombres al corredor de la muerte por unos mensajes de WhatsApp. En Sahiwal, la policía imputó a un hombre al que ella misma describe como mentalmente inestable. A finales de junio, 491 personas acusadas de blasfemia seguían a la espera de juicio en las cárceles del Punyab.

Viñeta satírica: en una sala de audiencias paquistaní, un juez nervioso alza el mazo ante cuatro teléfonos inteligentes que ocupan el banquillo como acusados, cada uno bajo una pequeña soga, mientras una multitud enfurecida en la tribuna del público lo graba con sus propios teléfonos y agita los puños; en la puerta, un ministro paquistaní con las muñecas atadas con cinta roja se encoge de hombros
Los teléfonos, condenados; la multitud, grabando; el Gobierno, encogiéndose de hombros.

El recurso tras el recurso

El 7 de octubre, como informamos el 20 de octubre, el Tribunal Supremo de Pakistán confirmó la condena a muerte de Qaiser Ayub, un cristiano declarado culpable de administrar un blog que insultaba al Profeta, y absolvió a su hermano Amoon. Sus abogados tienen previsto presentar ahora una petición de revisión, según Fox News quizá ya esta semana, alegando que ninguna prueba vinculó jamás a Qaiser con el blog. También solicitarán un indulto presidencial. El American Center for Law and Justice, que los respalda, teme que el fallo pese sobre todas las personas encarceladas actualmente por blasfemia, entre ellas al menos tres de sus propios clientes. Fox News menciona otro caso en el corredor de la muerte: un joven acusado a los 16 años, en 2017, y condenado a muerte cinco años después, cuya apelación se ha aplazado una y otra vez desde 2022.

Según el ACLJ, es frecuente que turbas se presenten en la sala durante las vistas por blasfemia. En un juicio, unos hombres se habrían grabado amenazando con matar al juez si no dictaba una condena a muerte.

«Solo hay un castigo para quien insulta al Profeta».— Leyenda de un vídeo en el que, al parecer, un abogado que lleva numerosos casos de blasfemia celebra la condena de Qaiser Ayub, según la traducción de Fox News, octubre de 2026

Un grupo de WhatsApp, cuatro condenas a muerte

El 17 de octubre, un tribunal de sesiones de Lahore condenó a muerte a cuatro hombres por contenidos que insultaban al Corán y a figuras sagradas, compartidos en Facebook y en un grupo de WhatsApp «presentado como un grupo de enseñanza coránica». El caso lo abrió en 2022 la unidad de delitos informáticos de la Agencia Federal de Investigación, y el domicilio de uno de los sospechosos fue registrado dos días antes incluso de que se registrara la denuncia. El juez reconoció defectos de procedimiento, pero consideró suficientes las pruebas forenses. Eso sí, absolvió a los cuatro de conspiración, al concluir que cada uno actuó por separado: un solo grupo, cuatro blasfemias en solitario. Además de la pena de muerte, cada uno recibió cadena perpetua y otros veinte años en virtud de otros artículos, que se cumplirán de forma simultánea. El Tribunal Superior de Lahore debe confirmar las condenas, y los cuatro disponen de 30 días para recurrir.

Dawn no precisa si alegan haber sido víctimas de una trampa. Pero la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos del Estado ha constatado que al menos 450 personas fueron acusadas falsamente de blasfemia mediante una red organizada de chantaje y extorsión, según Human Rights Watch. Una orden del Tribunal Superior de Islamabad para investigar este presunto negocio de la blasfemia fue anulada en revisión en julio de 2025, señala la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán (HRCP) en su informe sobre libertad religiosa, publicado el 15 de octubre. Una cincuentena de personas atrapadas en estos casos habrían sido puestas en libertad bajo fianza o absueltas. Los presuntos autores de las trampas siguen sin ser investigados.

Diagnóstico: blasfemia

En Sahiwal, la policía detuvo el 16 de octubre a un hombre acusado de abrir el Corán y sentarse encima. Según los vecinos, además golpeaba a su esposa cada vez que ella intentaba impedírselo. El jefe de policía del distrito declaró a Dawn que el hombre parecía «con discapacidad mental e inestable» y que las pruebas médicas lo habían confirmado. La causa abierta contra él se refiere al Corán, en virtud de un artículo castigado con cadena perpetua, y fue puesto en prisión preventiva.

La discapacidad tampoco protege. La HRCP describe el caso de un hombre con discapacidad visual de 49 años, único sostén de su familia, detenido por blasfemia en agosto de 2025 después de que el contratista de un parque intentara presuntamente extorsionarlo. Fue liberado en junio, diez meses después.

La sala de espera

El 28 de junio, solo las cárceles del Punyab albergaban a 559 personas por casos de blasfemia, según la HRCP. Siete tenían la condena a muerte confirmada y 491 aún no habían sido juzgadas. En la presentación del informe, el vicepresidente de la comisión para el Punyab, Raja Ashraf, advirtió de que las acusaciones de blasfemia se han convertido en un «medio para explotar y poner en peligro a personas vulnerables».

Islamabad comunicó este año a expertos de la ONU que la Constitución impide al poder ejecutivo intervenir en casos individuales. Las multitudes en la sala no tienen esa restricción.

Versículos y hadices relacionados con este artículo

Fuentes

  1. 01 HRCPhrcp-web.org · 2 artículos 1 2
  2. 02 Dawndawn.com · 3 artículos 1 2 3
  3. 03 ACLJ, GlobeNewswireglobenewswire.com
  4. 04 Human Rights Watchhrw.org
  5. 05 Fox Newsfoxnews.com

Países

Palabras clave

Comentarios

Sin comentarios

La redacción revisa los comentarios antes de publicarlos.

Publicidad
Publicidad

Boletín

Reciba nuestros últimos artículos

Suscríbase al boletín de Delirium Islamicum: nuestros nuevos artículos, directamente en su bandeja de entrada.

Nuestros socios